
Tal como cuando recojo mi guitarra negra para improvisar algo oscuro y sincero, me siento en mi antigua habitación para confesar lo poco que he visto a distancia.
Recurro a mis principios, el más importante, el silencio..., al ver el desarme y como se arma la historia de un modo imaginario, burlando celos, creando lo paralelo.
Es obvio que no puedo ahogar mis gritos, por más lejanas que sean mis manos, por más que intente caminar como indiferente personaje de otro cuento.
Ya en otra línea, despertando en calma, entro al agua, sacudo mis miedos y visto al papel para convertirlo en color, bajo un sol y sombras ajenas.
Invento la melodía, para agregar azúcar a lo amargo de estas letras, y canto y registro, y olvido y me sorprendo, y duermo y parto a caminar.
Ya en aquellos sitios, visito los recuerdos en blanco y negro...; podría sonreir a escondidas, como cuando evito el llanto, esa vergüenza poco lógica.
Remuevo la tierra, mi mano por la frente, buscando el detalle.
1 comentario:
"... para improvisar algo oscuro y sincero..."
me gusta escuchar esa sinceridad...
Angie!
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